
El Gobierno de Javier Milei buscó restarle importancia a la derrota de Donald Trump en las elecciones legislativas de Estados Unidos y reafirmó su intención de mantener la alianza política, económica y diplomática con Washington, pese al nuevo escenario que enfrenta el mandatario republicano.
Desde la Casa Rosada indicaron que el resultado de los comicios de medio término no las tomó por sorpresa. Según explicaron, el vínculo con Estados Unidos responde a una estrategia de largo plazo que va más allá de lo que ocurra en una elección puntual.
El Partido Demócrata obtuvo el control de ambas cámaras del Congreso estadounidense. Ante ese dato, el vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que la relación bilateral no depende de una elección legislativa ni de quién ocupe la presidencia de ese país. También destacó la buena relación personal que mantiene Milei tanto con Trump como con el secretario de Estado, Marco Rubio.
Dentro del Gobierno, sin embargo, reconocen que la derrota republicana podría tener repercusiones de corto plazo en los mercados financieros, en particular sobre las acciones argentinas y el riesgo país. Todo ocurre en un contexto de incertidumbre internacional.
Frente a ese panorama, Ravier afirmó que la gestión nacional trabajó para fortalecer la estabilidad macroeconómica y evitar que la situación financiera del país dependa de los resultados políticos en Estados Unidos.
En esa línea, el funcionario indicó que, a través de medidas impulsadas por el Ministerio de Economía, el Banco Central y la Secretaría de Finanzas, el Gobierno tiene previsto cubrir las necesidades de financiamiento correspondientes a los compromisos de deuda de 2026 y 2027.
Por otra parte, la Casa Rosada confía en que la relación estratégica con Washington permita sostener los acuerdos de cooperación comercial, diplomática y financiera, incluso frente a las limitaciones políticas que podría enfrentar Trump con un Congreso controlado por la oposición.
De este modo, el Gobierno busca preservar el respaldo de Estados Unidos y evitar que el revés electoral de su principal aliado internacional altere los objetivos económicos y políticos de la gestión de Milei.