
Desde la Casa Rosada descartaron que la postura de Washington perjudique el reclamo argentino de soberanía sobre las islas. El planteo de la administración de Donald Trump generó interrogantes en medio de las tensiones con el Reino Unido por la explotación petrolera.
El Gobierno de Javier Milei restó importancia al pedido de Estados Unidos para poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, organismo donde la Argentina presenta cada año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
La propuesta fue formulada por una representante de la administración estadounidense durante una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU. Allí cuestionó la utilidad del organismo y sostuvo que había dejado de cumplir con los objetivos para los que fue creado.
El comité es uno de los principales espacios internacionales en los que se insta al Reino Unido a retomar las negociaciones por la soberanía del archipiélago. Aun así, desde la Casa Rosada consideraron que la posición estadounidense no representa una amenaza para los intereses argentinos.
Según informó TN, una fuente cercana al despacho presidencial dijo:
“La posición del comité no ha servido para recuperar las islas…”
Con esa declaración, la fuente justificó la postura del Ejecutivo frente al planteo de Washington.
Los argumentos de Estados Unidos
El Comité Especial de Descolonización (C-24) fue creado en 1961 y analiza actualmente la situación de 17 territorios no autónomos. Diez de ellos se encuentran bajo administración británica, entre ellos las Islas Malvinas.
La representante estadounidense sostuvo que el organismo perdió vigencia porque más de 80 antiguas colonias ya se incorporaron como Estados miembros de la ONU. También cuestionó que el comité examine cada año documentos similares y criticó los recursos destinados a sus actividades y viajes internacionales.
El planteo se enmarca en la política de Trump de reducir gastos y estructuras dentro de Naciones Unidas. Esa línea coincide con las críticas que expresó Milei hacia el funcionamiento del organismo internacional.
Durante su última intervención ante la Asamblea General, el mandatario argentino cuestionó la falta de resultados concretos de las resoluciones vinculadas con Malvinas y reclamó mecanismos efectivos para avanzar en la solución de la disputa.
Un contexto de tensión con Londres
La discusión se produce en medio de un conflicto diplomático entre la Argentina y el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, que contempla la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las Islas Malvinas.
En respuesta, el Gobierno argentino solicitó la intervención del Tribunal Internacional del Derecho del Mar y presentó en el Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que prevé sanciones para las empresas involucradas en actividades petroleras en la zona.
Según informó TN, algunas compañías estadounidenses expresaron inquietudes ante las autoridades argentinas por el alcance de esas sanciones.
Durante el debate en Naciones Unidas, Estados Unidos defendió el uso de sanciones económicas y restricciones comerciales como instrumentos legítimos de política estatal. Desde la Casa Rosada aclararon que esa posición está relacionada con sus diferencias con Rusia y no constituye un respaldo específico a las medidas argentinas sobre Malvinas.
Por el momento, la Cancillería argentina sigue de cerca la posición estadounidense, aunque todavía no emitió una respuesta oficial sobre el pedido de finalizar el mandato del comité.
Cabe aclarar que el organismo no fue disuelto. Estados Unidos formuló un planteo político, pero no se presentó ni se votó una resolución para concretar su cierre.