
Según la consultora LCG, el año próximo el Tesoro deberá afrontar vencimientos en moneda estadounidense por más de US$25.000 millones. Ese total se reparte entre bonos (US$12.700 millones), el FMI (US$7800 millones) y otros organismos internacionales (US$5400 millones).
El Gobierno aguarda que el Fondo Monetario Internacional apruebe la tercera revisión del programa y desembolse más de US$800 millones. Mientras tanto, la suba del riesgo país refleja la preocupación de los inversores por la disponibilidad de dólares para cerrar el programa financiero de 2027.
Un programa con fuentes en duda
De acuerdo con el informe de LCG, el programa financiero anunciado por el ministro Luis Caputo en julio contemplaba cubrir esas necesidades con distintas fuentes. Los préstamos con garantía de organismos y el acceso a los mercados internacionales figuraban solo como alternativas opcionales.
“El programa financiero que el ministro Caputo anunció en julio preveía cubrir estas necesidades con distintas fuentes de financiamiento, sin contar entre ellas los préstamos con garantía de organismos ni el acceso a los mercados internacionales, que quedaban solo como fuentes opcionales”, indicó la consultora en su informe.
El aumento del riesgo país dificulta la emisión de bonos en el exterior y complica las operaciones en el mercado local. La última vez que el Tesoro intentó captar dólares en la plaza argentina fue a mediados de agosto.
LCG identificó como fuentes “seguras” los desembolsos previstos por el programa con el FMI, que suman US$1700 millones; la renovación de vencimientos de títulos públicos en manos de dependencias del sector público, por US$1800 millones; y un eventual refinanciamiento de unos US$4200 millones de los pagos previstos a organismos internacionales.
Según los cálculos de la consultora, la brecha entre ingresos y egresos totales superaría los US$17.000 millones.
El Gobierno preveía cubrirla con emisiones de deuda local (US$5000 millones), compras de dólares al Banco Central (US$4900 millones), ingresos por privatizaciones y otras fuentes (US$3500 millones), y un saldo remanente de US$3700 millones de un programa financiero que, según el informe, se descontaba holgado para este año.
“Todos estos recursos potenciales están actualmente teñidos de dudas, en mayor o menor medida según el caso”, indicó LCG.
Pese a ello, los analistas consideraron que la diferencia entre fuentes de ingresos y pagos previstos es manejable. Destacaron que la exigencia del programa se da en un contexto de superávit fiscal primario y de un saldo externo probablemente positivo, lo que descarta, según el informe, la repetición de escenarios extremos de estrés.
Las vías extraordinarias
El informe describe algunas de las medidas extraordinarias, a las que denomina “conejos de las galeras”, que podría utilizar el Gobierno para cerrar la brecha:
Atraer inversores con mayores rendimientos en las emisiones de deuda local. Si no se quisiera presionar sobre las tasas de interés, se podría permitir integrar encajes bancarios con una mayor proporción de títulos públicos, o bajar directamente los encajes para que esos pesos financien al Tesoro, que luego los usaría para comprar divisas.
También podrían darse incentivos para otros inversores institucionales, como aseguradoras y fondos comunes de inversión, mediante cambios normativos.
Canalizar la liquidez bancaria en dólares a través de estímulos normativos sería otra opción, aunque con efectos colaterales.
Por último, impulsar préstamos en dólares para empresas públicas generadoras de divisas, sin liquidarlos de inmediato si se invierten en títulos públicos. LCG consideró que esta sería una de las opciones más riesgosas.
En el plano internacional, la consultora recordó que los últimos vencimientos con el mercado se cubrieron con fuentes extraordinarias que llegaron en el último momento, entre ellas los repos del Banco Central con bancos internacionales y los préstamos con garantía de organismos internacionales en julio de 2026.
“Habrá que ver si, en un contexto internacional más turbulento, pueden seguir saliendo conejos globales para cerrar la brecha”, sostuvo el reporte.
La posición oficial
Más allá de las estimaciones de los analistas privados y de los inversores, el Gobierno aseguró que cuenta con US$125.000 millones para hacer frente a los vencimientos previstos para el año próximo.
El presidente Javier Milei calificó esa cifra como una “bazuca” de dólares. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, hizo referencia al mismo monto y detalló su composición en una entrevista con FM Milenium. Entre los componentes mencionados figuran:
Los US$20.000 millones del swap con el Tesoro de Estados Unidos.
Los US$15.000 millones que puede operar el Banco Central en el mercado de dólar futuro.
Las compras del Banco Central por US$15.000 millones en el mercado.
Un superávit comercial de entre US$25.000 y US$30.000 millones por año.
Tener cerrado el programa financiero de 2027 en fuentes de financiamiento por US$25.000 millones.